CENTRO CULTURAL SAN FRANCISCO SOLANO

Guerra y Paz

Guerra

Resucito de mis cenizas, feroz y audaz,

una tormenta de fuego, furia indescriptible.

Llamo a los valientes, convoco a los fuertes, a mi sombra,

los reinos encuentran su lugar.

Los hombres graban sus nombres en mi arena sangrienta,

espadas y rifles en mano.

Les traigo honor, les traigo gloria,

pero dejo sus almas perdidas en las llamas.

Marchan por la gloria, marchan por el orgullo, sin embargo,

a mi paso, millones han muerto.

Sueñan con estandartes alzados tan altos,

pero solo escuchan el llanto de las viudas.

Destruyo la tierra, contamino los mares,

aplasto esperanzas con brutal facilidad.

Enseño a los débiles a levantarse y luchar,

a reclamar su lugar, a conquistar sus derechos.

Soy la tormenta, la marea incesante, donde caen los héroes,

donde se enfrentan los reyes.

Soy despiadado, sin arrepentimiento,

solo doy lo que el destino ha decretado.

 

Paz

 

Oh, hermano de hierro, frío e implacable,

¿Por qué danzas en el oscuro borde del mundo?

Tu tacto es muerte, tu aliento es dolor,

Y aun así, los hombres te abrazan una y otra vez.

Susurro suavemente, curo la tierra,

Con palabras dulces, con una mano extendida.

Curo heridas, silencio llantos,

Y aun así, siguen eligiendo tus cielos carmesí.

Tú tiñes los campos de sangre y lágrimas,

Yo los siembro de verdor para los años venideros.

Tú forjas sus cadenas, tú forjas sus miedos,

Yo les traigo esperanza, borro sus angustias.

Veo a las madres esperando y llorando,

Por los hijos que robaste, por las tumbas tan profundas.

Oigo a los niños gritar en la noche,

Por los padres perdidos en una batalla sin sentido.

Incluso cuando tus tormentas hayan pasado,

tus ecos resonarán en sus almas.

Y aun así, espero, y aun así, intento,

enseñar al mundo a alcanzar el cielo.

 

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