CENTRO CULTURAL SAN FRANCISCO SOLANO
CENTRO CULTURAL SAN FRANCISCO SOLANO. El Cuento de las dos seņoras

















el cuento

Rafael Ed mundo Arévalo Escandón (Simón Mayrz).

30-05-2020. Medellín. Colombia.

El Cuento de las dos señoras

Dos señoras muy vecinas, viviendo en un mismo techo, donde los astros brillaban bajo el cielo azul para ambas. La una se llamaba la señora Paz y la otra la señora Guerra, su dialéctica era incomprensible, nunca se ponían de acuerdo para solucionar sus divergencias. La una estaba tan joven como la otra, iguales de presumidas y, tenían lo último de la moda bélica con un ego que no las dejaba transcender en la manera de pensar para gobernar. Por sus mentes corría un río de pasiones que era el tire y el encoge para el entendimiento, pues la señora Guerra se creía más que la señora Paz y presumía de fortaleza. La señora Paz le reclamaba y le proponía comprensión y tolerancia. Era una pelea constante entre ellas, así se pasaban años tras años, y, a su vez envejecían con muchos riquiñeques. Fueron varias veces aconsejadas para que el amor entre esas dos señoras floreciera y tuvieran una muy buena convivencia, pero casi ninguna quería aflojar en humildad, solidaridad, fraternidad y en la política en aras del amor entre ellas.

Entonces la guerra se enseñoreaba y se volvía intransigente con la señora Paz. Se enfrentaba y le exigía demasiadas condiciones a la señora Paz en cuanto a la disposición de la riqueza. Y la señora Paz, decía:

-´´Me intereso por la tranquilidad, pero no tengo fórmula mágica, pero sí muchas ideas para el diálogo que se me escapan como agua en las manos por el desacuerdo de la señora Guerra que siempre quiere tomar la delantera y pensar en la destrucción´´. Sobrevivía la señora Paz a estas circunstancias, naciendo de las cenizas convirtiéndose en inmortal, bregando por la paz.

La señora Guerra, se transformó en la enemiga más temible, sus fantasmas bélicos despertaron con mucha furia, estos enemigos no se veían para combatirlos, se escondían, se mimetizaban y solamente se veían los detonantes, los muertos uno por uno de forma selectiva , y personas que clamaban piedad ante el miedo y desespero al presenciar la sangre que corría por doquier. La tierra manchada, los ríos manchados y el ambiente acabado. Los que no morían por bombas y por las balas, eran perseguidos por los monstruos, que dejaban a muchos ciegos, mutilados. El tiempo era oscuro, reinaba la pobreza que cada vez se erguía y dominaba. La tristeza contagiaba a todos con profundo dolor. El infierno se ensañaba más entre los humanos y en cenizas quedaba el amor. Padres, madres, hijos e hijas sufrían y lloraban por el embate de la guerra. La libertad y el orden de su escudo, estaban subyugado por todos los horribles fantasmas de la guerra, invadiendo los lugares y enrareciendo la atmósfera. La tierra que fue fructífera, vistió de luto, entristecida lloraba de advertir cómo los unos a los otros se derrumbaban. Su llanto era incontenible, por el valor increíble de la vida humana que se desperdiciaba, como si fuera oropel. La señora Guerra, manifestaba su odio y decía:

-´´Yo me voy a robustecer, me fortalezco para la beligerancia, dejando ríos de sangre, más muertos, más viudas, más niños huérfanos, más hambruna y la pobreza cabalgará con prosopopeya. Llevándose por delante con sus apocalípticos jinetes hasta los molinos de viento y a todo lo que se atravesara´´. Miré a Pedro que se lamentaba, a Miguel también, a Jesús María que se daba golpes de pecho, a José que sufría y todos lloraban; a Gloria que corría sin dirección, a Sofía que gritaba a todo pulmón piedad, a Teresa que parecía una loca, a Dorotea que rezaba con su grupo y todos lloraban; a los intelectuales que ya no pensaban. Ya no tenían ideas. A los niños Oliver, Omar, Simón, Camila, Claudia… Vi y todo era destrucción. La señoras no entendían, sino la guerra.

Aquellos tiempos amedrentaban, que se sufría. La sociedad se descompuso y la pobreza aumentaba, porque era una furia que se advertía. La brecha irracional iba en aumento y más conflictos.

-El poeta con su alma sentida, decía: ´´dejadme, sensible estoy como los corazones indefensos a merced del maligno, sin culpa alguna. Sin embargo, le cobraban por inocente´´. Continuaba el poeta con dolor diciendo: ´´dejadme, dejadme solo que sufro como sufren mis hermanos y quiero con ellos, luchar con mi fantasía e inspiración, morir con ellos y que me entierren en fosa común. Dejadme, como solo están los campos ensangrentados. Dejadme, como sola están muchas almas tristes. Dejadme, como solos están los niños huérfanos que lloran. Dejadme, como sola y sufrida está ella´´. Dejadme, como sufriendo vive la cuna si madre que me vio nacer y llora con rojas lágrimas, rojo que corre por su rostro. Estoy triste y adolorido. Dejadme solo con mis versos tristes, pero no perdía la alborada de buenos momentos para cantarle al amor´´.

La tierra bella cuando tuvo una vez en que se disfrutaban las cosas, quedó con futuro incierto; gobiernos espinosos vinieron con sus misteriosos fantasmas habitando en una época sombría; pero con la esperanza de que, algún día, volviera su alegría.

FIN